Día de la Mujer trabajadora

Día de la mujer trabajadora. 

No faltan guarderías, se necesitan tetas, hermosas tetas, desnudas tetas, provocativas y rebosantes tetas liberadas, mimadas, protegidas constitucionalmente como única garantía del verdadero y auténtico derecho a la educación, a la humana. Se necesitan tetas, tetas pujantes, revolucionarias tetas que chorreen su sabia y pedagógica leche sobre los cerebros interesados, infames, fraudulentos y malnutridos de todos aquellos que comulgaron y comulgan con las palabras de Valeriano Gómez, antiguo ministro de Trabajo e Inmigración: “…para alcanzar la conciliación entre la vida laboral y personal en España, todos los niños deben estar escolarizados inmediatamente después de nacer. Si tuviera que elegir una sola medida por encima de todas las demás para estimular la igualdad y, al mismo tiempo, la eficiencia de una economía, la capacidad, producción y la riqueza a medio y largo plazo, esa sería que todos los chicos pudieran estar escolarizados inmediatamente después de su nacimiento”.

A esto se le llamó Plan Educa3 y no el PP, sino la crisis, lo ha dejado aparcado de momento; pues cuando vuelva a fluir el dinero por las venas avariciosas del Estado se pondrán a funcionar las granjas de niños, niños que cuidados por granjeros muy cualificados, que seguirán los programas constructivistas u holísticos o neuropsicopedagogicoemocionales elaborados por las seseras más brillantes salidas de nuestras magníficas Universidades, disfrutarán de una experiencia educativa de tal calidad, de tal innovación, de tal vanguardicidad, de tal integración, de tal inclusividad, de tal igualdad, de tal …, que, ríase usted de la leche que mamaron Sócrates o Platón,  Leonardo da Vinci  o  Miguel Angel Buonarroti, porque al fin conseguiremos criar una generación de jóvenes justos, socialmente responsables y comprometidos, autónomos, libres, democráticos, imaginativos, creativos, innovadores, emprendedores, emocionalmente equilibrados y tan altamente competentes que, fíjese usted, no solo sabrán, sino que sabrán hacer, sabrán ser y sabrán emprender, para gozo de políticos, sindicatos, trabajadores del ramo y empresarios.  

Así que, futuros padres, debéis de saber que en lugar de colocar al niño sobre el pecho de su madre, a la perversa práctica médica de llevarse al niño para practicarle las pruebas protocolarias que, no me sean imprudentes, no pueden esperar, se añadirá la voz de algún técnico superior, sobre todo superior, en educación infantil que recogerá en su profesional y competente regazo al infante, le cogerá su manita con experto cuidado y le dirá: 

-Manolín, la primera lección que marca la programación curricular para la etapa 0-3 es la de aprender a aprender cómo se supera la frustración. Así que, como mandan los nuevos cánones psicomotricistas y neuroevolucionistas, deberás mantener la mano en alto, imprimirle un movimiento oscilatorio de izquierda a derecha y decir “adios papás”, todo esto sin llorar. No te preocupes si no te sale a la primera, cada niño es diferente y aprende a su ritmo. No te dejes engañar por las palabras, que seas diferente y que aprendas a tu ritmo no quiere decir, faltaría más, que no seas igual a los demás, pero como no podemos saltarnos el programa, el concepto de “oxímoron”, “ contradictio in terminis” o más llanamente “absurdo”,  lo aprenderás un poco más tarde.  Por ello, si necesitaras mejorar, te inscribiremos en el programa PROA-BIBERÓNIL donde reforzarán tu metodología de aprendizaje y te proveerán de las herramientas adecuadas para mejorar tu autoestima, lo que impedirá que te quedes atrás en la carrera de la vida. Sí, sí, no frunzas el ceño, la carrera de la vida. Has de saber que el objetivo de la nueva educación es que todos los niños, tengáis o no tengáis piernas, seáis patizambos o paralíticos, hipo o hiperactivos,  independientemente de vuestra capacidad pulmonar o de la calidad de vuestras fibras musculares y sobre todo de vuestra particular mayor o menor inclinación por correr, iréis por la misma carretera y alcanzaréis la meta perfectamente sincronizados. No, no, Manolín, la carretera y la meta son innegociables. No te dejes engañar por esas mentes anarcoadolescentes que hablan de otras carreteras y otras metas; no existen, está científicamente demostrado, como lo está que es mejor el biberón que la teta, como lo está que es mejor el trabajo que la prolongación del  descanso por maternidad o paternidad. 

La crianza de los niños es una cosa muy seria, de interés vital para la pervivencia del Estado, y no puede ser dejada en manos de unos padres que no son técnicos superiores en educación infantil, que desconocen los mas elementales principios de la estimulación precoz y temprana, del coach de Naomi Richards para niños, el efecto Mozart, el método Doman o el “Babyeinstein”, los bits de inteligencia, el método “chupetenumber” que permite que los niños manejen con soltura el álgebra a los dos años, el programa “lenguaalcubo” de inmersión lingüística en tres idiomas extranjeros, o, fíjate bien Manolito, el método “Birlibirloque”, que es el que sin darte cuenta, por infusión metacognitiva, te ha permitido entender lo que hasta ahora te he dicho. 

No, Manolito, si aceptas las ponzoñosas chucherías de gente como John Taylor Gatto, Ivan Illich, Holt, Reimer, Freire o las de ese cientificucho que dijo haber demostrado que los niños que asistían a las guarderías eran emocionalmente más inestables, lo único que conseguirás es padecer de caries devoradora en tu cerebro. Fuera de la escuela eres menos que nada,  una excrecencia, una cosa amorfa. La escuela lo abarcará todo, de la cuna a la sepultura, en un proceso de aprendizaje permanente. La educación lo es todo, Manolito, y no seas ingenuo, lo importante no es la teta, es la leche; así que amorrate al biberón y no lo sueltes hasta que exhales el último suspiro.